Jueves 21 de Septiembre 2017

Ante una grave denuncia de Violencia Obstétrica, la Defensoría del Pueblo exigió a una clínica que garantice la práctica de parto humanizado

La Defensoría del Pueblo de la Nación exhortó a la Clínica Bazterrica, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a que arbitre las medidas necesarias para dar curso a las recomendaciones que constan en el Informe de Auditoría de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSSALUD), en pos de optimizar la atención brindada a las mujeres en situación de preparto, parto y postparto, garantizando así el cumplimiento efectivo de la normativa vigente.

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 Una particular, residente en la CABA solicitó la intervención del Defensor del Pueblo debido a las situaciones que debió vivir en ocasión del parto de su hija, ocurrido en el mes de septiembre de 2014, las cuales se vincularían con violencia obstétrica.

Según señala en su denuncia, a las 39 semanas de gestación, presentó una nota al Servicio de Neonatología del nosocomio pidiendo que su beba recibiera “un tratamiento lo más ‘humano y natural’ posible...” y le contestaron que “allí NO PRACTICABAN EL PARTO HUMANIZADO” y que se fuera a otra clínica.

La interesada explicó que era: “el único lugar que mi prepaga OMINT cubría el parto con mi obstetra, sin saber si yo tenía posibilidades económicas de hacerlo (obviamente no las tenía, para hacerlo tendría que haber cambiado de obstetra y ésta no era una opción estando ya en fecha de parto). Yo me asusté mucho, pero no quise discutir porque me di cuenta que les había caído muy mal mi pedido y como debía parir ahí, quería ‘portarme bien’…”

Continuó relatando que el día de su cesárea programada -el 26 de septiembre de 2014- se apersonó a la Clínica y la dejaron esperando en planta baja “… más de dos horas y cuando llegó el horario de la cesárea me dijeron que no había habitación disponible…”, por lo que tuvo que intervenir su obstetra para que le asignaran una. Luego, cuando nació su hija, no se la pusieron en el pecho -a pesar de su solicitud-, impidiendo el primer contacto piel con piel: “… no me dejaron ni tocarla, me la mostraron y se la llevaron inmediatamente” y trasladaron a la recién nacida a la habitación de la madre “una hora y cuarto después” y nadie le explicó dónde estuvo ni por qué.

También relató que los controles médicos posteriores en el Servicio de Neonatología fueron excesivamente prolongados y que “…no permitieron que nadie de la familia la acompañe y me la trajeron 40 minutos después cuando la revisación tarda como mucho diez minutos. Nadie quiso decirme dónde ni por qué la retuvieron todo el tiempo restante”. Ello, más allá de otras humillaciones que denunciara.

Por la gravedad de lo expuesto se cursaron pedidos de informes al establecimiento asistencial donde ocurrieron los hechos y se solicitó la intervención de la SSSALUD.

La Clínica Bazterrica se limitó a contestar que la denuncia que efectuara oportunamente la reclamante ya había sido “recepcionada y contestada en tiempo y forma, en noviembre del año 2014”.

Por su parte, la SSSALUD llevó a cabo una auditoría en el nosocomio y remitió un informe donde dice que “las autoridades del establecimiento, estando en conocimiento de lo sucedido, ya habían implementado medidas correctivas vinculadas a la profesional involucrada” resaltando que “producto de esta auditoría, y en visitas sucesivas, se pudo comprobar el compromiso del equipo de salud frente a las propuestas. La solicitud, por parte de los profesionales, de información respecto a la legislación vigente, nos parece un punto a destacar, ya que parecería ser el puntapié inicial a la posibilidad de reflexión sobre la temática que nos convoca, que es la de evitar situaciones que puedan rotularse dentro de lo denominado como Violencia Obstétrica”. Y, esa SSSALUD, determinó que “La Clínica Bazterrica ha dado respuesta a los reclamos de la beneficiaria, demostrando que hubo VIOLENCIA OBSTÉTRICA, por incumplimiento de la Ley 25.929 y su reglamentación: Decreto 2035/2015. No obstante, previo a la auditoría y ante la toma de conocimiento del hecho, la institución ya había adoptado una conducta correctiva vinculada con lo denunciado”.

Por eso, la SSSALUD realizó las siguientes sugerencias a la Clínica Bazterrica:

· Se recomienda seguir con la Educación Profesional Continua de todos los integrantes del equipo de salud y administrativo, institucional y externos, ajustándose a la normativa vigente: Leyes 26.485 y 25.929, en Derechos Humanos, Derechos de las y los Pacientes y Parto Respetado, con el fin de garantizar un tratamiento respetuoso del nacimiento en los términos que establece la Ley 25.929.

· Exhibir, en forma permanente y accesible, en las áreas comunes y en las que intervienen en el proceso de parto y el puerperio, materiales vinculados a los Derechos de las Mujeres.

El Defensor del Pueblo de la Nación considera que más allá de la predisposición de los profesionales de la clínica señalada por el Equipo Auditor, resulta procedente exhortar a la Clínica para que considere las observaciones planteadas por la SSSALUD, en pos de optimizar la atención brindada a las mujeres en situación de preparto, parto y postparto. Asimismo, le pidió al organismo de control que adopte las medidas del caso para supervisar y garantizar el cumplimiento de las recomendaciones formuladas al citado nosocomio y puso el conocimiento de lo actuado a la CONSAVIG, a la Secretaría de Salud Comunitaria del Ministerio de Salud de la Nación y al INADI.

Vale mencionar que la Oficina de Género del Defensor del Pueblo de la Nación forma parte de una mesa de trabajo coordinada por la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de Violencia de Género (CONSAVIG), dependiente del Ministerio de Justicia de la Nación, cuyo objetivo es trabajar sobre la temática de violencia obstétrica, junto a otros organismos, como la SSSALUD, el INADI y la Secretaría de Salud Comunitaria de la Nación.

La intervención del Defensor del Pueblo y de los demás organismos que integran la mesa de trabajo, ante las denuncias de violencia obstétrica no se centra en la praxis médica, sino que se intenta determinar cuáles son aquellas prácticas naturalizadas en los establecimientos asistenciales que conllevan maltrato y una carga de violencia hacia la mujer embarazada, en situación de parto o postparto, las cuales ameritan ser revisadas y modificadas por el equipo de salud.

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